Método de la Bola
Comienza adoptando una posición cómoda, relajando la respiración y cerrando los ojos si así te sientes más cómodo.
Junta las manos sin que estas se lleguen a tocar y concéntrate en lo que queda en el centro. Imagina que hay una especie de luz justo entre tus manos y siente su calidez. Poco a poco ve separando tus manos, imaginando que haces más y más grande la bola de luz.
Intenta moverla, pasarla de una mano a otra, o imagina que le das otra forma, alárgala en una vara, por ejemplo. Imagina que esta se mueve sola y desprende calor de modo que este recorre tu cuerpo e incluso puedes darle órdenes concretas.
Intenta pensar en “protección” y hacer tan grande la bola de energía que nos envuelva como una gran burbuja.
Método de la Toma de tierra
Este método puedes hacerlo tanto de pie, como sentado y resulta ideal para reconectar en cualquier momento. Puedes hacerlo mientras te bañas, mientras caminas o preparas algo en la cocina.
Sólo cierra los ojos y relaja la respiración. Intenta buscar un lugar tranquilo para ejecutarlo. Relaja poco a poco tu cuerpo haciendo movimientos lentos con la cabeza, la columna, el pecho… Una vez hecho esto imagina un cosquilleo que comienza en un punto de tu columna vertebral y siente cómo poco a poco este cosquilleo crece y se extiende por toda tu columna, generando una especie de cordón energético. Este cordón viaja de arriba a abajo, elevándose al cielo y enterrándose más allá del suelo.
Así, el cordón nos conecta con la tierra, donde podemos descargar la energía que no necesitemos y recargando la que nos haga falta.




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